Argala.


En vida fue una referencia política de primer orden en la sociedad vasca y el principal baluarte teórico de ETA militar. Tras su muerte comenzó a convertirse en un mito. José Miguel Beñaran Ordeñana " Argala " participó en algunas de las acciones armadas más importantes de la historia de ETA, a la vez que realizó aportaciones ideológicas de gran calado. Este libro nos acerca con sencillez y rigor las claves de su vida, al tiempo que nos permite realizar un recorrido por la efervescente actividad política de la Euskal Herria de los años setenta.

Olga la roja inolvidable


El libro narra la vida de Olga Benario, comunista alemana de principios de siglo, desde sus primeros pasos en las Juventudes Comunistas de Berlin hasta su muerte en 1942 en la cámara de gas.

Cuando lees el título del libro, y empiezas a ojear las primeras páginas, da la impresión de que es una biografía de Olga Benario, y que no va más allá de la narración de su vida. Nada más lejos de la realidad. Con un toque biográfico, eso sí, la autora, Ruth Werner, nos adentra en la historia de los movimientos revolucionarios de la época, prestando una gran atención al movimiento insurgente que en Brasil lideraba Luiz Carlos Prestes, amén de introducir otros aspectos como la vida diaria en los campos de concentración nazis.

Atlas Ilustrasdo del fascismo


UANDO EN OCTUBRE DE 1922, TRAS LA MARCHA SOBRE ROMA DE LAS ESCUADRAS FASCISTAS, BENITO MUSSOLINI FUE ENCARGADO DE FORMAR GOBIERNO, EN ITALIA SE REGISTRÓ UN CAMBIO HISTÓRICO: ERA EL FIN DEL ESTADO LIBERAL Y DE LAS INSTITUCIONES REPRESENTATIVAS. JUNTO CON LA DESAPARICIÓN DE LA LIBERTAD SINDICAL Y LA INTERVENCIÓN DEL ESTADO EN TODOS LOS ASPECTOS DE LA VIDA, EL FASCISMO INTRODUJO UN NUEVO ESTILO POLÍTICO Y NUEVOS MITOS COLECTIVOS.
EN ESPAÑA, DURANTE LA SEGUNDA REPÚBLICA, APARECEN MOVIMIENTOS CON SEMEJANZAS EVIDENTES CON EL PARTIDO NACIONAL FASCISTA ITALIANO, QUE PROPUGNAN UN FASCISMO «A LA ESPAÑOLA»
20 AÑOS DE HISTORIA ITALIANA QUE DEJARON UNA PROFUNDA HUELLA
MUSSOLINI
LAS BASES DEL ESTADO AUTORITARIO
LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
EL FASCISMO EUROPEO Y SU HERENCIA
EL FASCISMO Y LA EXTREMA DERECHA EN ESPAÑA.

Con todas sus fuerzas


Libro que sorprende por su frescura y novedad. Sin duda uno de los más alegres e instructivos sobre el origen del movimiento feminista. Historia olvidada de las peleas, increíbles por su virulencia, de aquellas mujeres de larguísimas faldas y cinturas de avispa, que en la primera década del siglo XX escandalizaron a la sociedad inglesa con sus demandas del derecho a voto.

Eleanor Marx. Hija de Karl


Edgar Marx murió a los ocho años y, a pesar de su corta edad, se le atribuyó la muy dudosa autoría de un texto que reza: “En un momento pensé decirle a mi padre que dejara de luchar por los intereses del proletariado, porque lo único que conseguía con ello era que nuestra vida, la de la familia Marx, fuese cada día más incierta, miserable y enfermiza”.

Más longevos, pero no menos trágicos, fueron los casos de Laura Marx, nacida en 1845, y de Eleanor Marx, que nació en Londres diez años más tarde y se desempeñó como secretaria de su padre, antes de ejercer la docencia, fundar la Liga Socialista, convertirse en activista sindical y preparar la edición inglesa de Das Kapital.

En 1884, un año después de la muerte de Karl, Eleanor se enamoró del médico Edward Aveling, reputado anatomista y autor del libro The Religious Views of Charles Darwin, donde afirmaba que Darwin, a quien conoció personalmente, era ateo. Mujeriego empedernido, Aveling estaba legalmente casado con Isabel Frank y había tenido, si no seguía teniendo, lazos amorosos con la escritora Annie Wood Besant.

Edward y Eleanor vivieron juntos, escribieron a dúo The Woman Question (1886) y viajaron a Estados Unidos, donde ayudaron a organizar el Socialist Party of America. Con el tiempo se distanciaron de la política y se volcaron al teatro: él escribió algunas piezas y cuatro llegaron a estrenarse sin mucho éxito; juntos montaron una versión de Casa de muñecas, de Ibsen, autor que ella admiraba y del que tradujo varias obras; Eleanor también volcó al inglés Madame Bovary, de Flaubert.

En 1895 Aveling cayó muy enfermo y Eleanor pasó meses a su lado. No obstante, apenas recuperado, él inició un romance con una actriz de 22 años llamada Eva Frye. La cosa se recompuso, unos murmuran que gracias a un dinero que Eleanor recibió de Friedrich Engels y que atrajo a Aveling, sumido por entonces en grandes deudas. Pero al cabo de tres años Aveling empeoró, debió ser operado de urgencia y le confesó a Eleanor que se había casado con Eva Frye en secreto, bajo un nombre falso, y que en adelante viviría con su nueva esposa. Desde luego, Eleanor se sintió traicionada.

El 31 de marzo de 1898 se envenenó con ácido prúsico y su suicidio conmovió al socialismo internacional. Meses después, en agosto, Aveling murió: acaso se quitó la vida o su salud terminó de deteriorarse. En su biografía de Eleanor, Yvonne Kapp no afima con certeza que el suicidio de Eleanor se debiera a su desengaño amoroso. Otros historiadores piensan que sí.

¿Quizá la doble vida de Aveling le dolió especialmente a Eleanor Marx porque allí vio repetirse la historia de su padre con Helene Demuth, la fiel sirvienta de la familia Marx que diera a luz un niño varón cuyo padre seguramente fue Karl, pese a que el leal amigo Engels salió en su momento a reconocerlo? No es raro que ciertos hechos y ciertas fechas se repitan en las familias. El mismo Karl, que no había obtenido la aprobación de los padres de Jenny, rechazó al periodista francés Hippolyte Lissagaray cuando, allá por 1872, Eleanor quiso casarse con él. Ella sólo tenía 17 años y era apodada “Tussy”; él tenía el doble de edad.

En cuanto a Laura Marx, repitió el desenlace de su hermana menor y se suicidó en 1911 junto con su esposo Paul Lafargue, autor de una obra llamada Elogio de la pereza donde postulaba jornadas laborales de tres horas y por lo tanto, según ciertos teóricos, impugnaba uno de los valores centrales del marxismo: el trabajo. “Al día siguiente de la revolución habrá que pensar en divertirse”, había escrito Lafargue, deseoso de fusionar marxismo con hedonismo.