El curioso incidente del perro a medianoche - Mark Haddon


Su argumento me enganchó desde el principio, es un libro que no se va por las ramas, en la primera frase ya habla del incidente del perro al que se refiere en el título.

Está escrito en primera persona, y su protagonista es un chico de 15 años, Christopher, un chico muy especial ya que es autista, auque creo que este dato específicamente no aparece en todo el libro.
Christopher es un chico muy, muy sensible, y con un mundo interior fascinante, vive sólo con su padre ya que según éste su madre murió con 38 años de una parada cardiaca.

La historia comienza un día que descubre que el perro de su vecina ha sido asesinado, y a partir de ahí su vida cuadriculada y sin nada de improvisación cambia por completo, ya que intenta descubrir el misterio corriendo riegos que él nunca hubiera pensado, como hablar con gente y plasmar todos sus miedos y pesquisas en un libro (que es el que estamos leyendo) que su profesora de "necesidades especiales" le ha mandado.
Lo que realmente hace que se tambalee su vida lógica y matemática es que la investigación detectivesca le hace descubrir cosas que nunca hubiera pensado acerca de su propia vida.

Es una obra de lectura fácil y sencilla, que te hace plantearte cosas de la vida, que mueve el mundo interior del lector con toda seguridad, planteándote la vida y la muerte, la existencia de Dios y la no existencia, la fortaleza de las personas que tienen que tratar con personas con este problema (autismo), el amor, los miedos, los retos personales y la alegría siempre contenida (ya que él nunca se ríe).

El guardian en el centeno, de J. Sallinger.


Este libro me dejó sin habla, en serio. Quiero decir que no es el típico libro sobre crisis de adolescentes y toda esa basura. Es un libro de adolescentes, pero escrito de una forma original, como hablaría un adolescente o lo que pensaría de lo que sucede a su alrededor. Al ser una narración en primera persona, no hay nadie que juzgue u opine sobre la actitud de Holden , aunque el autor incluye algunos truquillos para que lo hagamos nosotros . Por ejemplo, cuando va a ver a sus antiguos profesores y le dan sermones y todo eso. Pero los adultos no parecen muy de fiar en este libro, así que no le sirven a nuestro chico que anda bastante necesitado de un timonel, la verdad sea dicha. En la única persona que parece apoyarse es en su hermana pequeña, y de una manera algo enfermiza. Está perdido el tío, no es mal tío pero está perdido, quiero decir, que no sabe ni por donde le da el aire. Está bastante solo el Holden este. Como cualquier adolescente. En realidad, todos los adolescentes se sienten en muchos momentos solos e incomprendidos.Y esto nuestro amigo Salinger lo refleja muy bien. Nos habla de gente que no quiere crecer, que no quiere ser adulta, que se refugia en la infancia. Y a la vez de otros que son adultos siendo niños.Es decir, parece que el protagonista no tenga muy claro quien es un niño y quien un adulto porque a ciertas edades está todo un poco lioso. Uno no sabe con 16 años si es mayor o no, si es un niño o un adulto o un engendro o que.

A contraluz, de Esther Zorrozua


Nora Bengoa es una escritora inédita que soporta su situación sin mayores problemas hasta que Julián Soraluze se cruza en su vida y le ofrece la publicación de su obra a cambio de una contraprestación. A partir de ahí, su relación evolucionará desde la suspicacia inicial hasta la connivencia última.

A contraluz trata de ser una reinterpretación, desde el siglo XXI, del Fausto que Goethe recreó a su vez en el XVII. La historia de Fausto, un mago y astrólogo alemán que vendió su alma al diablo a cambio de la sabiduría y del poder absolutos, es una de las leyendas más vivas en el folclore de la Europa occidental; pero sus orígenes se remontan hasta el siglo I, cuando el personaje de Simón el Mago, considerado el fundador de la herejía gnóstica, toma el nombre de Faustus ('el Favorecido') al llegar a Roma. La leyenda se fue enriqueciendo y extendiendo por todo el continente a través de dos vías: la tradición oral, dando lugar, por ejemplo, a una nana en suelo inglés, y la literaria, en versiones como la de Marlowe, Goethe, Heinrich Heine, Paul Valery, Thomas Mann, Bulgákov o Grotowski, hasta la adaptación de La Fura dels Baus, con su popular Fausto 3.0

Cuando un tema pervive de esta forma a través del tiempo es porque se ha convertido en mito, por su capacidad de conservar valores inmutables y universales, vigentes para cualquier tiempo y modelo de sociedad. La exploración del «saber oculto» para llegar a la comprensión total del mundo, la ambición del conocimiento absoluto, no deja de ser una pretensión utópica, conocida también como «aspiración fáustica», inherente siempre al ser humano como rasgo de su inteligencia.

El alma esta en el cerebro


Emociones, ideas, temores, deseos, espiritualidad… y tantos otros aspectos de nuestra vida que nos caracterizan como seres humanos dependen de las complejísimas operaciones de nuestro cerebro. Cuando nos interrogamos acerca de nosotros mismos, son muchas las preguntas que surgen: ¿es el alma el resultado de reacciones químicas y eléctricas, tan sólo?, ¿depende un aspecto tan relevante de nuestra existencia como el amor de unas meras conexiones neuronales?, ¿se puede manipular el pensamiento de otros?, ¿los artistas tienen un cerebro distinto?, ¿lo que sugiere nuestro inconsciente es lo que somos?, ¿nos engañan nuestras percepciones?, ¿tenemos el mismo cerebro que nuestros antepasados de la Edad de Piedra?

La cantidad de interrogantes que suscita el cerebro y su manera de funcionar es infinita. Científicos, filósofos, artistas… todos los grandes pensadores se han sentidos atraídos a lo largo de los tiempos por este misterio, pero en el siglo XXI el cerebro sigue siendo aún el gran enigma que el hombre intenta desvelar. Este libro, que plantea las preguntas que todos nos hacemos, nos permite acercarnos, conducidos por Eduardo Punset, a las reflexiones de los investigadores más relevantes y adentrarnos, desde una posición privilegiada, en ese gran secreto que es el cerebro.

Matar un ruiseñor.


La novela trata sobre la vida de Scout, una niña de corta edad que sorprende por su inteligencia. Contextualizado en una comunidad 'rural' situada en el sur de Estados Unidos a mediados de siglo XX, Scout y su particular modo de ver la vida acaban conquistando al lector.
Según se va avanzando en la trama, el relato de Scout va cediendo poco a poco protagonismo al caso que tiene en vilo a todo el pueblo: su padre es abogado y decide defender, pese a las circunstancias y a la oposición de muchos, a un hombre negro acusado de violar a una muchacha blanca. Al principio me sentía 'desorientada', y me explico. Al leer la contraportada sólo se menciona toda la parafernalia del juicio y el caso que mantiene ocupado al padre de la protagonista. En ningún momento se menciona que todo se verá bajo el punto de vista de una niña de corta edad, ni que primero nos vayan a poner en antecedentes, que las travesuras, los juegos y las vivencias de la chiquilla iban a ocupar gran parte de la extensión de la obra.

Creo que por esta razón el comienzo no me gustó demasiado: me habían 'prometido' un argumento que no encotraba por ningún lado. Sin embargo, comenzaron a gustarme e interesarme cada vez más las aventuras de Scout hasta que, de pronto, me topé cara a cara con el juicio, su posterior resolución y el final, que me hizo quitar el sombrero y rendirme ante Harper Lee y su ópera prima.

Leí una mala crítica de esta novela: alguien se quejaba de que el estilo era demasiado simplón, y de que los diálogos parecían propios de niños en edad preescolar. Bueno, no comparto en absoluto tal apreciación.
Sí, la manera de narrar es directa y sin adornos, pero esto no convierte a la obra en una mala novela. Para empezar, no siempre que un escrito esté plagado de metáforas y de palabras rimbombantes tiene garantías de convertirse en un fabuloso libro: si falla lo demás la 'batalla' con el lector está perdida. Todas las piezas deben encajar a la perfección en una maquinaria bien engrasada; sino, comienzan a asomar los fallos.

Creo que el estilo, sin ser el mejor que haya leído ni mucho menos, es correcto (detalle que agradezco cuanto menos). Además, no olvidemos que la historia está relatada por una niña, y los niños no se caracterizan por utilizar vocablos rebuscados precisamente. Ésta sí es una novela en la que resulta 'verosímil' que tome las riendas de la narración una persona de corta edad.

Los diálogos también destacan por su simplicidad, y son corrientes en el sentido de que suenan del todo normales y no forzados como sucede en otras obras en las que, si todos hablásemos de ese modo, nuestro cerebro no daría para casi nada más.