El Símbolo Perdido


En esta historia, Langdon es convocado por Peter Solomon, masón, su antiguo mentor y filántropo, para dar una conferencia en el Capitolio.

Solomon es secuestrado y Langdon sólo encuentra una mano tatuada con cinco enigmáticos símbolos.

Langdon reconoce en esta mano una antigua invitación que se supone conducirá a su receptor a un mundo plagado de saber esotérico y decide seguirla a donde le lleve.

Inmediatamente se verá sumergido en un mundo de secretos, historias ocultas y lugares nunca vistos, todo esto le lleva a una única e inconcebible verdad.

Langdon solo dispone de doce horas para salvar a su amigo y al mismo tiempo, evitar que uno de los secretos mejor guardados de la humanidad caiga en las manos equivocadas...

Maravillosa historia contada como pocos saben.
Dan Brown es un especialista en mantener la intriga durante todo el relato, mediante capítulos cortos que terminan en un punto crítico, invitándote a leer el siguiente.

Pandora en el Congo - Albert Sanchez Piñol


Este libro es la segunda obra de Albert Sánchez Piñol, después del gran éxito que supuso “La piel fría”, publicado en Edhasa en 2002. Al igual que aquélla, esta novela también se inscribe dentro de un género considerado ‘menor’ (añádanse todas las comillas que se consideren necesarias) como es la novela de aventuras.
Ignoro por completo si “La piel fría” es un buen libro o no, puesto que no lo he leído, aunque la opinión de la crítica y los lectores así hace suponerlo. Lo que sí puedo afirmar es que “Pandora en el Congo” me parece una novela de serie B, escrita con cierto pulso, pero sembrada de tópicos y despropósitos, que adolece de profundidad (por más que los críticos entresaquen dobles y triples lecturas de su explotada estructura en mise en abîme) y que parece más idónea para una colección juvenil que para un lector algo versado.
La trama es simple (aunque la sinopsis y algunos articulistas se esfuercen en anunciarla enrevesada): Thomas Thomson se gana la vida como negro literario cuando, por un incongruente azar, se ve forzado a poner por escrito la historia de Marcus Garvey, acusado de asesinar a los dos hijos de un noble inglés durante una expedición en busca de oro en el corazón del Congo. Los sucesos que Garvey le relata conforman un relato de horror en el que unos seres intraterrestres entran en contacto con la expedición, con intenciones nada pacíficas. La narración del reo acaba por imbricarse en la vida de Thomson con una intensidad que él mismo consideraba imposible.
En apariencia, el argumento es interesante. Y, a decir verdad, la novela está construida con pericia y sabiduría: la trama se mantiene en suspenso a lo largo de todo el libro y las situaciones se resuelven de manera enérgica, con sorpresas que se suceden con un sentido del ritmo admirable, personajes bien dibujados, con los que se puede conectar enseguida.
¿Qué es lo que falla en la novela? Para ser sinceros, la novela no falla por sí misma, sino porque trata de hacerse pasar por otra cosa palmariamente distinta (con la impagable anuencia de la crítica). Este libro es un libro de aventuras, simplemente. Eso no estaría mal si no fuera porque se nos vende como una reflexión aguda, un experimento literario con la base de la clásica novela de aventuras como trasfondo, una vuelta de tuerca a un género ‘menor’ que trasciende la simple literalidad. Y no es nada de eso.
Sánchez Piñol es un buen narrador, pero su vocación pontificadora y autorial menoscaba cualquier profundidad que pudiera buscar: sus aseveraciones y enunciados durante todo el libro son demasiado ostentosos y carentes de sutileza. Es un relato para adolescentes, para lectores poco bregados que no indaguen fuera de los límites de la linealidad más o menos sutil de la historia que tienen frente a los ojos, para gentes que traten de evadirse con una narración vibrante y seductora.

El arbol de la ciencia


Mediante un brevísimo paseo por los ambientes de la sociedad española de finales del diecinueve, y sin desaprovechar la ocasión de recrearnos en torno a sus características y aspectos referenciadores (... pobreza económica y social extremas…), Pío Baroja esparce su estilo narrativo sencillo, claro y directo.

El Árbol de la Ciencia es el retrato de un entorno histórico y social utilizado como escenario de fondo, como catalizador inerte, sin cuestionar siquiera sus aspectos trascendentales, cuya profundización queda a merced del lector en su caso, pero que para el autor es eso, sólo un marco liviano de adornos pero suficiente en matices.

Con dicho trasfondo, más que mera ambientación, Baroja entra y sale con profusión y sin empachos, de los recovecos de un espíritu singular, sensible y crítico. El rechazo del protagonista a lo vulgar, a las patologías crónicas de una sociedad caduca y derrotada de sí misma, fusiona el análisis singular del personaje -del sujeto- con su propio contexto social en una mezcla argumental y combinación narrativa de gran valor literario.

El resultado, páginas con suaves y sencillas emociones literarias bien entretejidas. La agudeza intelectual de Pío Baroja, le permite trasladar al bastidor de su imaginación ese tejido argumental sobre el cual borda con magisterio, dibuja, los rasgos psicológicos de un personaje central cuya hipersensibilidad se convierte en un fuerte lastre para la convivencia; entendida ésta como mera sucesión de convencionalismos e incultura. Todo lo cual convierte a Hurtado en un precursor a su tiempo, que rechaza un esquema de valores sociales incapaz de servir de palanca impulsora de mejora para el individuo y de cambios y evolución sociales.

Describiendo los universos emocionales del personaje -fobias, miedos, alardes de carácter-, Pío Baroja nos relata todo un posicionamiento generacional de intelectuales, también como nuestro médico, incapaces de aceptar el retraso socia…. e incapaces de cambiarlo; más de héroes de la sensación, que de amantes de la acción, más de precursores de futuro por rechazo al mundo que les tocó vivir, que por confianza en el hombre y en su capacidad de progreso.

A través de Iturrioz -tío y colega de Hurtado-, el autor desarrolla un apasionante contraste de opiniones -intergeneracionales-, de almas que sólo el desgaste espiritual inseparable a la experiencia, pueden permitirse, dada su oculta pero subyacente identidad: intelectuales de vuelta a la desesperanza desde un viaje a las profundidades del hombre y de su contexto social.

La fusión de las dos vertientes analizadas por el autor, la individual y la sociológica, por lo acertado de las proporciones, por la habilidad en el encadenamiento narrativo, hacen de El Árbol de la Ciencia un texto de lectura muy cómoda y agradable, y ello a pesar del trasfondo profundamente amargo de ambos dramas, el individual y el colectivo.

Cementerio de animales de stephen king


Church estaba allí otra vez, como Louis Creed temía y deseaba. Porque su hijita Ellie le había encomendado que cuidara del gato, y Church había muerto atropellado. Louis lo había comprobado: el gato estaba muerto, incluso lo había enterrado más allá del cementerio de animales. Sin embargo, Church había regresado, y sus ojos eran más crueles y perversos que antes. Pero volvía a estar allí y Ellie no lo lamentaría. Louis Creed sí lo lamentaría. Porque más allá del cementerio de animales, más allá de la valla de troncos que nadie se atrevía a trasponer, más allá de los cuarenta y cinco escalones, el maligno poder del antiguo cementerio indio le reclamaba con macabra avidez...

La catedral del mar


iglo XIV. La ciudad de Barcelona se encuentra en su momento de mayor prosperidad; ha crecido hacia la Ribera, el humilde barrio de los pescadores, cuyos habitantes deciden construir, con el dinero de unos y el esfuerzo de otros, el mayor templo mariano jamás conocido: Santa María de la Mar. Una construcción que es paralela a la azarosa historia de Arnau, un siervo de la tierra que huye de los abusos de su señor feudal y se refugia en Barcelona, donde se convierte en ciudadano y, con ello, en hombre libre. El joven Arnau trabaja como palafrenero, estibador, soldado y cambista. Una vida extenuante, siempre al amparo de la catedral de la Mar, que le iba a llevar de la miseria del fugitivo a la nobleza y la riqueza. Pero con esta posición privilegiada también le llega la envidia de sus pares, que urden una sórdida conjura que pone su vida en manos de la Inquisición... La catedral del mar es una trama en la que se entrecruzan lealtad y venganza, traición y amor, guerra y peste, en un mundo marcado por la intolerancia religiosa, la ambición material y la segregación social. Todo ello convierte a esta obra no solo en una novela absorbente, sino también en la más fascinante y ambiciosa recreación de las luces y sombras de la época feudal.