La sociedad abierta y sus enemigos de Karl Popper


Según afirma su propio autor, este libro esboza algunas de las dificultades más importantes que debe afrontar nuestra civilización, una civilización que no se ha recobrado todavía completamente de la conmoción de su nacimiento, de la transición de la sociedad tribal o «cerrada», con su sometimiento a las fuerzas mágicas, a la «sociedad abierta», que pone en libertad las facultades críticas del hombre. Popper intenta demostrar, asimismo, que la conmoción producida por esta transición constituye uno de los factores que hicieron posible la aparición de aquellos movimientos reaccionarios que trataron, y tratan todavía, de destruir la civilización para volver a la organización tribal: en el fondo, lo que hoy llamamos totalitarismo pertenece a una tradición que no es ni más vieja ni más joven que nuestra propia civilización. El libro puede resultar polémico e intranquilizador (sobre todo por su tratamiento de Platón, Hegel o Marx), pero su sinceridad filosófica, su erudición y el vigor de sus argumentos lo hacen completamente invulnerable, una de las obras trascendentales de la contemporaneidad.

La nueva mente del emperador de Roger Penrose


Como nos dice Martin Gardner en su Prólogo a esta obra, los grandes matemáticos y físicos se encuentran sobremanera difícil escribir un libro que los profanos podamos entender. Sin embargo, Roger Penrose , uno de los más notables físico-matemáticos de la actualidad, ha emprendido la tarea de producir este libro, destinado al público culto en general. Aquí Penrose nos explica principios de teoría de la relatividad, mecánica cuántica, etc.; pero el propósito medular consiste en exponer sus conclusiones respecto a la llamada 'inteligencia artificial'. Tenemos a los defensores de la 'inteligencia artifiical fuerte': los que sostienen que a lo más en un par de siglos o que en medio siglo podrán crearse computadoras que igualen incluso superen en todo a la mente humana. Roger Penrose cuestiona muchos de los postulados que enarbolan los defensores de la inteligencia artificial fuerte. Examina la cuestión desde muy diversos e inconexos ángulos.

Así de simple de John Gribbin


John Gribbin, maestro de la divulgación científica, pretende explicar en este libro el caos y la complejidad d euna manera sencilla, desde la base y para todos. A través de sus páginas los lectores comprobarán que caos y complejidad obedecen leyes sencillas, con las cuales poedemos explicar (aunque no predecir) el comportamiento aparentemente inexplicable de los sistemas metereológicos, los mercados bursátiles, los terremotos, e incluso los seres humanos.

El Símbolo Perdido


En esta historia, Langdon es convocado por Peter Solomon, masón, su antiguo mentor y filántropo, para dar una conferencia en el Capitolio.

Solomon es secuestrado y Langdon sólo encuentra una mano tatuada con cinco enigmáticos símbolos.

Langdon reconoce en esta mano una antigua invitación que se supone conducirá a su receptor a un mundo plagado de saber esotérico y decide seguirla a donde le lleve.

Inmediatamente se verá sumergido en un mundo de secretos, historias ocultas y lugares nunca vistos, todo esto le lleva a una única e inconcebible verdad.

Langdon solo dispone de doce horas para salvar a su amigo y al mismo tiempo, evitar que uno de los secretos mejor guardados de la humanidad caiga en las manos equivocadas...

Maravillosa historia contada como pocos saben.
Dan Brown es un especialista en mantener la intriga durante todo el relato, mediante capítulos cortos que terminan en un punto crítico, invitándote a leer el siguiente.

Pandora en el Congo - Albert Sanchez Piñol


Este libro es la segunda obra de Albert Sánchez Piñol, después del gran éxito que supuso “La piel fría”, publicado en Edhasa en 2002. Al igual que aquélla, esta novela también se inscribe dentro de un género considerado ‘menor’ (añádanse todas las comillas que se consideren necesarias) como es la novela de aventuras.
Ignoro por completo si “La piel fría” es un buen libro o no, puesto que no lo he leído, aunque la opinión de la crítica y los lectores así hace suponerlo. Lo que sí puedo afirmar es que “Pandora en el Congo” me parece una novela de serie B, escrita con cierto pulso, pero sembrada de tópicos y despropósitos, que adolece de profundidad (por más que los críticos entresaquen dobles y triples lecturas de su explotada estructura en mise en abîme) y que parece más idónea para una colección juvenil que para un lector algo versado.
La trama es simple (aunque la sinopsis y algunos articulistas se esfuercen en anunciarla enrevesada): Thomas Thomson se gana la vida como negro literario cuando, por un incongruente azar, se ve forzado a poner por escrito la historia de Marcus Garvey, acusado de asesinar a los dos hijos de un noble inglés durante una expedición en busca de oro en el corazón del Congo. Los sucesos que Garvey le relata conforman un relato de horror en el que unos seres intraterrestres entran en contacto con la expedición, con intenciones nada pacíficas. La narración del reo acaba por imbricarse en la vida de Thomson con una intensidad que él mismo consideraba imposible.
En apariencia, el argumento es interesante. Y, a decir verdad, la novela está construida con pericia y sabiduría: la trama se mantiene en suspenso a lo largo de todo el libro y las situaciones se resuelven de manera enérgica, con sorpresas que se suceden con un sentido del ritmo admirable, personajes bien dibujados, con los que se puede conectar enseguida.
¿Qué es lo que falla en la novela? Para ser sinceros, la novela no falla por sí misma, sino porque trata de hacerse pasar por otra cosa palmariamente distinta (con la impagable anuencia de la crítica). Este libro es un libro de aventuras, simplemente. Eso no estaría mal si no fuera porque se nos vende como una reflexión aguda, un experimento literario con la base de la clásica novela de aventuras como trasfondo, una vuelta de tuerca a un género ‘menor’ que trasciende la simple literalidad. Y no es nada de eso.
Sánchez Piñol es un buen narrador, pero su vocación pontificadora y autorial menoscaba cualquier profundidad que pudiera buscar: sus aseveraciones y enunciados durante todo el libro son demasiado ostentosos y carentes de sutileza. Es un relato para adolescentes, para lectores poco bregados que no indaguen fuera de los límites de la linealidad más o menos sutil de la historia que tienen frente a los ojos, para gentes que traten de evadirse con una narración vibrante y seductora.