Persuasión


Persuasión fue la última novela de Austen, escrita entre 1815 y 1816, y publicada de forma incompleta una vez revisada después de su muerte. Y como es común en sus novelas, se refiere a las cuestiones sociales de su tiempo
Es la historia del romance de Anne, la hija menor del fatuo Sir Walter Elliot, bonita y sociable, que encuentra a su héroe, el Capitán Wentworth, a pesar de las barreras sociales.
La vanidad y los prejuicios de una aristocrática familia se interponen en el amor profundo y sincero de una joven pareja. Ana fue educada por una amiga al morir su madre. Su gratitud hacia la elegante dama la empuja a escuchar los consejos que le impedirán unirse al hombre que ama, un oficial de marina de poca fortuna. De esta forma, enfrenta largos años de soledad en los que la belleza y el resplandor de la juventud van mermando, pero no así su carácter dulce y bondadoso que, junto a su inteligencia, consolida la personalidad de una atractiva mujer, preparada tanto para las situaciones adversas como para la maravillosa segunda oportunidad del destino.
A una mujer se la puede persuadir de muchas cosas, por lo general cosas que la perjudicarán aunque a ella se le explique todo lo contrario. Es el caso de la protagonista de esta inolvidable novela, quien es persuadida de que vuelva la espalda al amor de su vida. ¿Por qué habría de hacerlo? Porque uno de los pilares de la sociedad inglesa del siglo XVIII era la hipocresía y el guardar las apariencias por encima de todo. Sin embargo, el tiempo dirá la última palabra.

El hombre unidimensional


Presenta a la sociedad capitalista “avanzada” como una sociedad en la que el hombre ha perdido su sentido crítico. El consumismo y la “liberación de las costumbres” lo han transforman en un ser cada vez más adaptado e integrado al sistema. Ya no hay espacio para la oposición y la crítica, la sociedad unidimensional “integra en sí toda auténtica oposición y absorbe en su seno cualquier alternativa”. En ella se da “una confortable, tersa, razonable, democrática no libertad”. El capitalismo avanzado ejerce su dominio, su control total, de un modo sutil, manipulando los deseos y las necesidades de las personas. “No sólo determina las ocupaciones, las habilidades y las actitudes socialmente requeridas, sino también las necesidades y las aspiraciones individuales”.

La filosofía de esta sociedad unidimensinal es el positivismo, que sirve de base a la racionalidad tecnológica y a la lógica del dominio. Y esta filosofía no tiene rival porque se ha anulado el espacio de la crítica.

El Ser y La nada, J-P Sartre


El Ser y La nada, J-P Sastre
Publicado en 1942 “El ser y la nada” es la obra filosófica que puso a Sartre en boca de
todos aunque lamentablemente con más comentadores que lectores. La obra se propone, aplicando el método fenomenológico desarrollado por Husserl, explicar el ser llevando el pensamiento y el método hasta sus últimas consecuencias. Comienza por hacer una separación: por un lado el ser-en-sí, el ser inerte de las cosas y el mundo; por otro el ser-para-sí, el ser del hombre, el ser de la conciencia. Es en este último tipo de ser en donde entra en juego la nada anunciada en el título. El ser-en-sí, el mundo, separado, “infectado” en su seno por la nada adquirirá la posibilidad de verse, de reflejarse; y será esta posibilidad la característica fundamental de este distinto tipo de ser que es el hombre. Sartre analiza a partir de esta distinción y de esta posibilidad (de la cual enseguida se nos aclara que es a su vez imposibilidad de ser otra cosa, que es nuestra propia naturaleza irrenegable) la situación entera del hombre y sus posibilidades. A partir de la noción de Husserl de que la conciencia es necesariamente conciencia de algo Sartre afirma el mundo, le da realidad ontológica al ser del mundo, para luego definir él mismo a la conciencia como siendo lo que no es y no siendo lo que es. De esta forma la obra nos dirá que nuestro pasado forma parte del ser-en-sí, forma parte del mundo (aunque sea nuestro ser para los otros, aquí se ve como no es lo que es, o sea no es nuestro pasado aunque para el Otro lo sea) y el futuro, nuestro proyecto de ser, es lo que somos (aquí se entiende es lo que no es, o sea somos el proyecto, lo que todavía no es).
Después de definir el ser del para-sí y su relación temporal, la obra dedica un capítulo a la noción de mala fe, noción que opone Sartre a la noción freudiana de inconsciente. Sartre niega, a partir del análisis estructural de la conciencia, la posibilidad de alojar en ella una “zona” inconsciente y declara que el hombre no puede desconocer su engaño, su impostura. La definición le sirve a su vez como valor moral afirmando que aunque no haya dios ni valores trascendentes nadie puede excusar su accionar en causas externas, ya que el hombre es libre en su esencia y mucho menos internas (Ejemplo: su carácter) ya que cada hombre elige su carácter. Nada le es impuesto a la conciencia que es una libertad pura, esto es, que siempre tiene la posibilidad de elegir. Quizás lo más paradójico del libro se encuentre en este capítulo en el cual Sartre terminará concluyendo que, aunque la libertad es la esencia del hombre, su propia estructura le permite a este coincidir nunca consigo mismo y por esto declarará que el hombre es una pasión inútil y que solo dios si existiera podría llegar a este ideal de ser que es al mismo tiempo consciente y coincidente consigo mismo. Este es el ideal que postula Sartre para todos los hombre, todos tenemos como ideal llegar a ser dios, esto es, ser al mismo tiempo un ser-en–sí y un ser-para-sí.
El libro termina con dos promesas incumplidas: expone un primer acercamiento al “psicoanálisis existencial”, disciplina que funda aquí y que promete desarrollar (aunque murió sin hacerlo) que contrapone al psicoanálisis freudiano, y que buscaría descubrir el “proyecto original”; y con esbozos de una “moral” que tampoco concluyó nunca.

Pornografía infantil NO



La pornografía infantil en la Red es una lacra imparable que ensucia nuestras vidas cada día. La presión policial con macrorredadas no es suficiente para detener las malas prácticas de estos individuos, que actúan desde el anonimato que puede brindar Internet golpeando las vidas de cientos de niños, incluso bebés, en busca de un deseo sexual depravado y enfermizo. Por eso entre todos los internautas debemos ponernos manos a la obra y meter el máximo de ruido en el ciberespacio.

El objetivo de esta nueva blogocampaña es que el próximo 20 de noviembre del 2009 --Día Universal del Niño-- cientos de blogs escribamos un post con el título «Pornografía infantil NO» para sembrar los buscadores de Internet de severas críticas a esta vergüenza humana y social. De esta forma conseguiremos que las ciberbúsquedas de las palabras pornografía+infantil al menos golpeen la conciencia de tanto depravado sexual.

En el post podéis colar términos de búsqueda empleados por los pederastas y pedófilos como "angels", "lolitas", "boylover", "preteens", "girllover", "childlover", "pedoboy", "boyboy", "fetishboy" o "feet boy" para llegar adonde queremos llegar.

La cripta embrujada de Eduardo Mendoza


La primera vez que lo leí debía tener unos 16 años, y en aquel entonces no te lo mandaban en el instituto, lo elegías libremente. Ahora me han comentado que es habitual que lo manden leer en clase, reconociendo que es una gran obra de la literatura en castellano de los últimos años.


Esta novela, para comenzar, está increíblemente bien escrita, con gran dominio del lenguaje, pero bastante sencilla de leer. No te cansa en ningún momento.

Para continuar, tiene un argumento que te engancha desde el principio, y te mantiene en vilo todo el libro. Es de esos de "me engancho y no puedo parar de leer", y por supuesto, con misterio incluido… la desaparición misteriosa de unas niñas en un internado, sin dejar ni rastro.

Para seguir, la descripción del personaje protagonista (cuyo nombre no se revela nunca en la novela) revela un dominio del interior humano magistral. Personaje más cercano a la picaresca que a otra cosa, es el Lazarillo de Tormes moderno. Y si a todo eso le sumas que ya de paso te partes de risa leyéndolo---pero que te partes---, llegamos a la conclusión final: si no te lo has leído, o te lo compras o lo pillas de la biblioteca. En cualquier caso no te arrepentirás.