DIARIO DE UNA INADAPTADA: 1 DE SEPTIEMBRE ESTRENO

DIARIO DE UNA INADAPTADA: 1 DE SEPTIEMBRE ESTRENO: "La escritora vasca, Nerea Uzquiano Segurola, nos ayuda a meternos en la piel de una joven cuya vida se complica sin que ella pueda remediar..."

DIARIO DE UN AMA DE CASA DESQUICIADA


“DIARIO DE UN AMA DE CASA DESQUICIADA”, de SUE KAUFMAN
Este será probablemente uno de los best-sellers del verano, y no sólo por razones que tengan que ver con lo literario: entre las mujeres, y de esas cosas saben mucho los estrategas comerciales de las editoriales-o de cualquier compañía supongo- entre un grupo de mujeres en particular, se encuentra el segmento de lectores más constante y fiel del mercado español, el que compra más libros y seguramente el que más contribuye a la difusión de otros- mediante el misteriosamente denominado fenómeno del “boca a boca”- y que resultan de gran importancia a la hora de decidir el éxito de público y ventas de determinados libros: las campañas publicitarias, algunas de ellas machaconas hasta decir basta, tienen su importancia, obviamente, y tampoco en ese caso nos encontramos ante un fenómeno diferente al que ocurren con otros productos, pero en ocasiones un libro publicado por una editorial pequeña- aunque tenga un catálogo tan consistente ya como es el caso de Libros del Asteroide- va abriéndose paso en el cansino mercado de las novelas históricas sin historia , los vampiros adolescentes y demás disparates que se bombean como lo más de lo más.
Y hay razones en “Diario de un ama de casa desquiciada” para pensar que esto va a ocurrir y para alegrase de que así sea: el diario de Tina Bauer, un ama de casa sin duda desquiciada, o razonablemente desquiciada, que vive en Manhattan y a duras penas conserva el equilibrio emocional, a pesar de que-como dice el tópico- parece que tiene todo lo que podría desear una mujer de su edad y condición: dinero, dos hijas estupendas y un marido que ha desarrollado una brillante carrera como abogado, un hombre aparentemente sensato, cercano a los demócratas, o sea que ni siquiera se trata del consabido cafre republicano y machista. La gestión de ese microcosmos se va haciendo más y más complicada para Tina, la organización de las actividades domésticas y sociales, su propia inserción personal como apéndice del hombre y la creciente conciencia de la vanidad y superfluidad de las relaciones que mantienen con similares familias que responden al prototipo supuestamente ideal: blancas, de clase media alta, con un toque de refinamiento pretendidamente europeo y una tendencia a disimular en lo posible su clasismo y sus valores pequeñoburgueses. La novela es, por encima de todo, la historia de una doble frustración: con ese entorno social y con el papel que como mujer ha ido quedándole a la protagonista y narradora; mediante el viejo y convincente recurso narrativo del diario que Tina decide llevar a escondidas, y en concreto a partir de un viernes 22 de septiembre, hasta otro viernes, el 2 de febrero de la última entrada del diario.
Se trata por tanto del relato de unos meses, en la práctica dos estaciones, o al menos lo esencial de cada una de ellas en la vida de la protagonista, un relato lúcido e irónico que va revelando la distancia que existe entre sus verdaderas inquietudes, aquellas a las que renunció al casarse, su sueño de convertirse en pintora profesional, y la realidad a la que se enfrenta con una cantidad de tranquilizantes que se le van agotando poco a poco. Novela intensa, publicada originalmente en 1967, “Diario de un ama de casa desquiciada” relata las neurosis y los miedos de la primera generación de mujeres que conoce ya el que podría llamarse surgimiento de la conciencia femenina- o feminista- y lo hace con una certera disección de la vida cotidiana que transmite cercanía, lucidez y humor cuatro décadas después.
TOMÁS RUIBAL
ruibaldo@hotmail.com

LOS PÁJAROS NEGROS

Hace sesenta años, la gran mayoría de los habitantes del campo chileno emigro a las ciudades. Cargaron con ellos sus historias y recuerdos las generaciones posteriores, escépticas y urbanas, se rieron de sus abuelos y creyeron que esos relatos no eran más que leyendas… ahora, Martin sabrá que los cuentos de las viejas y los miedos de los antiguos no eran vanos. También aprenderá, con horror, que hay más cosas entre el Cielo y la Tierra de las que se saben en las ciudades o aparecen en los noticieros… más le valdría no haberlo averiguado y no haberse encontrado nunca con ciertos pájaros oscuros.

Presento este último trabajo  bajo el alero de RIL Editores y está disponible en las mejores librerías de Chile y en la página Web del enlace.

LEJOS DE TOLEDO,


“LEJOS DE TOLEDO”, de ÁNGEL WAGENSTEIN
La publicación en Libros del Asteroide de la tercera novela de este escritor, singular, magnífico, es una buena ocasión para recordar su trayectoria personal y literaria: nacido en 1922 en la ciudad búlgara de Plovdiv, y mucho debe de haber de autobiográfico en las páginas de “Lejos de Toledo”, pasó su infancia en París, exiliado por la militancia de su familia en organizaciones de izquierda. Durante la Segunda Guerra Mundial, participó en actos de sabotaje contra los nazis, por lo que fue internado en un campo de concentración y condenado a muerte, y sólo la entrada del Ejército Rojo en Bulgaria salvó su vida. Más tarde cursó estudios cinematográficos y de hecho esta fue su profesión, llegando incluso a ganar un premio en Cannes en 1959. No es hasta el año 2000, y por tanto con setenta y ocho años, que empieza su carrera literaria con “El Pentateuco de Isaac”, novela que iniciaba un ciclo que se dedicará al destino de los judíos en Europa. La serie, que ahora parece continuar, se interrumpe en 2004, ya que “Adiós a Shangai” es una novela ambientada en la ciudad china durante los años de entreguerras, una historia por lo demás vibrante, llena de ecos cinematográficos y una maestría narrativa de altos vuelos.
Ahora, “Lejos de Toledo” parece continuar el proyecto narrativo en el que Wagenstein se embarcó con la primera de sus novelas. Aunque suene políticamente poco correcto, es éste un género, subgénero o como queramos llamarle, el de la literatura dedicada a dar cuenta de los sufrimientos del pueblo judío a los largo del siglo XX, y especialmente en las décadas centrales del siglo, que me produce una cierta sensación de recelo previo: parece ya más que transitado por la novela y el cine y uno se enfrenta a una obra de esas características con la sensación de que se trata de una variación redundante y que no va a aportar nada nuevo. Como ocurre también en ocasiones, el prejuicio se revela injusto porque “Lejos de Toledo” es- al igual que las dos anteriores del autor- una novela sobresaliente, que combina el retrato de la Bulgaria contemporánea, la mirada escéptica del hombre que vuelve a la que fue su tierra para un congreso, con la memoria emocionada de su infancia y del catálogo de sensaciones y experiencias que fueron configurando su infancia y juventud, el canto a un mundo irremediablemente perdido que aparece ante nuestro ojos con gran intensidad. Algunos de los personajes y escenas que aparecen en la obra son extraordinarios: los padres que desaparecen misteriosamente de la vida del joven, las calles, mercados y tiendas de Plodvid, las comidas y bebidas, la abuela que transmite la cultura familiar y judía, pero especialmente el impagable personaje de su abuelo, Abraham el Borrachón, visto sin complacencia, pero que resume toda una época y un escenario que el propio autor define lúcidamente: “Ese mundo en que nuestras abuelas asaban berenjenas y pimientos sentadas en el patio junto a los braseros de carbón de leña, (…), ya no existe, y de los mundos que ya no se han venido abajo uno habla con autoridad, con la soltura de un conocedor y la iluminación retroactiva”.
Durante los días en los que vuelve a la ciudad el narrador se encuentra con su primer amor, una mujer que ha vivido toda su vida en Plodvid e incluso recibe una oferta de unos especuladores inmobiliarios por la casa familiar, pero sobre todo nos recrea con enorme calidez- y sin la sensiblería que podría temerse- ese mundo que fue suyo y que la lucidez le hace saber que ha desaparecido para siempre. Un libro hermoso.
TOMÁS RUIBAL
ruibaldo@hotmail.com

TIERRA DESACOSTUMBRADA, de JUMPA LAHIRI


TIERRA DESACOSTUMBRADA, de JHUMPA LAHIRI
Este libro que acaba de publicar Salamandra venía precedido de una serie de referencias positivas casi abrumadoras, tanto como para acercarse a él con recelo, con la sensación de que una vez más nos vamos a encontrar con una obra que no nos prece para tanto o incluso- asunto este que ocurre con relativa frecuencia- que no nos parece para nada. Porque los caprichos de los medios de comunicación y la forma en que se encumbra a un escritor, un músico o un director de cine son en ocasiones difícilmente entendibles y no parecen responder a otra lógica que la creación de objetos de consumo inmediato, perecederos y rodeados de un envoltorio más o menos atractivo. En el caso de Jumpha Lahiri, además, sobre la que se insiste en su origen bengalí, uno temía encontrarte un libro más centrado en la descripción de costumbres diferentes a las occidentales, una especie de tratado folklórico y sociológico más o menos riguroso apenas enmascarado por los elementos narrativos, que en esos casos son harto previsibles.
Pues bien, esas y otras prevenciones era injustificadas: “Tierra desacostumbrada” es uno de los mejores libros de los últimos meses, o del último año, distinción que ya le concedió en 2008 “The New York Times”, y es a la vez un despliegue fascinante de talento narrativo que me ha hecho recordar a otra escritora norteamericana de la misma generación: Lorrie Moore, de la que hemos ido conociendo su novela “Al pie de la escalera” y los relatos de-por ejemplo- “Pájaros de América”. Poca relación hay entre ambas escritoras, salvo esa cercanía generacional, y la dedicación preferente al relato, además de su inserción en una cultura literaria como la norteamericana, que-guste a algunos o no- goza de una gran vitalidad y se renueva cada dos o tres años con la aparición de voces como las suyas.
“Tierra desacostumbrada” se divide en dos partes: la primera está integrada por cinco relatos cortos, el que da título al volumen, “Cielo e infierno”, “Una elección de alojamiento”, “Sólo bondad” y “No es asunto de nadie”. La segunda parte del libro la ocupa “Hema y Kaushik” recoge otros cinco relatos de un tono en ocasiones más íntimo, como el que inicia esta parte de la obra, que la autora ha querido separar en algún sentido: esa primera historia, por ejemplo, cuenta la relación entre dos adolescentes bengalíes cuyas familias se están adaptando- en el caso de la muchacha, sobre la que recae la voz narradora- a la sociedad norteamericana, o empiezan a asentarse allí, en el caso de él. Jhumpa Lahiri elige historias cotidianas, en los que se ocupa de ese asunto, la adaptación de sus compatriotas a una sociedad radicalmente diferente, pero a la vez trasciende cualquier limitación pintoresca, y nos habla de familias cuyos lazos se mantienen inestablemente, parejas que se rompen o que por el contrario inician una relación, o universitarios asiáticos que hacen frente al choque cultural, generacional y estético que sufren al entrar en contacto- en cualquiera de los sentidos de la palabra- con jóvenes norteamericanos. Además de la mencionada “Hema y Kaushik”, hay en el libro otro relato antológico, “Cielo e infierno”, que cuenta la historia de un hombre- también de origen bengalí-ya jubilado, que visita a su hija divorciada, que vive con su hijo, y querría tenerle más tiempo con ellos. Ha conocido a una viuda norteamericana y valora la posibilidad de afrontar sus últimos años con esa mujer, a la vez que disfruta de la recuperación del contacto con el nieto e intenta inculcarle algunas de las costumbres de su país de origen. La contenida tensión dramática entre los deseos de padre e hija, la estilizada recreación de la memoria de cada uno y la resolución del conflicto, en la que la joven envía una postal que su padre había perdido, hacen del relato una joya que eleva aún más el tono medio de este magnífico libro.
TOMÁS RUIBAL
ruibaldo@hotmail.com